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El Búho Nº 16
Revista Electrónica de la
Asociación Andaluza de Filosofía.
D. L: CA-834/97. - ISSN 1138-3569.
Publicado en
www.elbuho.aafi.es
98
1.
Recuperación de las humanidades “a la Gadamer”
2.
La verdad en la obra de arte
3.
La actualidad hermenéutica de Aristóteles
4. El modelo de la dialéctica platónica
5. CONCLUSIONES
La búsqueda de inspiración en Grecia nos ha animado este año a los miembros de
la
Quinta del Mochuelo
a bucear por distintos lagos de la filosofía. Personalmente
me lancé al estudio detenido de la obra más conocida de Gadamer,
Verdad y
método.
Y recordé el relato emocionado que Emilio Lledó ha realizado en diversas
entrevistas de su llegada a Alemania a finales de los cincuenta y de su encuentro
con el filósofo en Heidelberg. Es envidiable el privilegio que tuvo Lledó de
pertenecer al A
ristoteleskreis
un seminario que el maestro hermeneuta organizaba
en su casa para estudiantes de doctorado. En dichos seminarios leían los textos
directamente en griego, y el conocimiento profundo que Gadamer, y tantos otros
filósofos alemanes, tienen de Grecia, de su literatura, de su filosofía explica que no
sea tan descabellado pensar aquello de que la antorcha de la filosofía pasó de
Grecia a Alemania. También explica el “romanticismo” mal entendido que ha
llevado a Alemania a aceptar al pariente pobre griego en la U.E, La Grecia de hoy
tiene poco que ver con la Grecia que todos admiramos. La historia y el imperio
turco no han pasado en balde.
La filosofía griega está presente a lo largo y ancho de la obra gadameriana.
Gadamer echa mano de Grecia para apañar todos los desaguisados que han
afectado a las ciencias humanas o
Geistwissenchaften,
ciencias del espíritu en su
afán de homologarse con la exitosa ciencia natural moderna a partir de Newton y
Galileo. De paso reconozcamos que los practicantes de la ciencia no se hacen
tantas ilusiones sobre ésta como se han hecho determinados filósofos positivistas y
cientificistas en el pasado. Seguramente nadie más consciente de los límites de lo
que hace que el propio científico.
De cualquier manera y entrando en materia el afán que dominó entre los siglos
XVIII y XIX por homologar las ciencias del espíritu, particularmente la historia y la
filología, también la filosofía, con las ciencias “duras” fue perjudicial. Verdad y
método se escribe contra esos perjuicios, y la medicina una vez más, está en los
filósofos clásicos. Nos alejamos inevitablemente de ellos, pero es curiosa su
“perdurabilidad”. Nada hay eterno bajo el sol, salvo Aristóteles y Platón, podríamos