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El Búho Nº 16
Revista Electrónica de la
Asociación Andaluza de Filosofía.
D. L: CA-834/97. - ISSN 1138-3569.
Publicado en
www.elbuho.aafi.es
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relatividad, etc., dependiendo siempre de las tecnologías de la observación,
medición, verificación. Sobre este nivel físico material emergen a través de la
evolución y la adaptación los primeros microorganismos como bacterias, virus, que
más tarde dan origen a las primeras células sin núcleo y luego eucarióticas, desde
ellas aparecen organismos marinos como las medusas, los animales marinos de
cuerpo blando y de cuerpo duro como crustáceos, peces, anfibios, herbívoros,
mamíferos, etc. y así hasta el Homo sapiens. Hemos pasado del
nivel físico-material
al
nivel físico-orgánico
con el origen de los seres vivos, que experimentan su vida
corporal y relacional, y dentro de los seres vivos individuales emerge otro nivel, el
nivel orgánico-social
, que implica las relaciones de comunicación, crianza, apoyo del
grupo, reproducción, porque casi todos los seres vivos, incluidas las plantas, viven
en comunidades de congéneres, pues de este modo pueden satisfacer sus
necesidades diversas y adaptarse mejor al medio ambiente. Dentro del nivel
orgánico-social emerge por evolución y adaptación en los homínidos y en la especie
humana el
nivel social-cultural
, donde están las técnicas, las herramientas, los
lenguajes corporales, los idiomas, los lenguajes científicos, las danzas y rituales, y
todas las adquisiciones históricas que los humanos se transmiten como cultura
aprendida y heredada. E incluso habla Ferrater de sub-niveles, lo que indica que las
dimensiones de la realidad pueden ir describiéndose desde distintos enfoques,
distintas perspectivas y lenguajes de transición de unos niveles a otros.
Por ello, nos parece que no sobran lenguajes sino que cada modo de decir la
realidad contiene su riqueza, su perspectiva que diría Ortega y Gasset
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, pues cada
modo de decir: el del pastor y el del carpintero, el del informático y el del médico,
el del agricultor y el del comerciante, el del parado y el del trabajador, el de los
hombres y las mujeres, el del creyente y el del agnóstico y ateo, el del químico y el
del pintor… es una manera, pero no la única, de describir un aspecto o cara de la
realidad. El lenguaje científico sería un modo de declarar la realidad, no el único; el
lenguaje poético sería otro modo de decir y manifestar la realidad, pero tampoco el
único ni el exclusivo ni el superior; deberíamos abrirnos a una
nueva educación
lingüística
en el empleo ágilmente de distintos registros y recursos lingüísticos para
dejar que las realidades se nos vayan mostrando en sus matices, caras y
dimensiones, en sus dinamismos y esencias.
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El tema de nuestro tiempo,
o.c. X.