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El Búho Nº 16
Revista Electrónica de la
Asociación Andaluza de Filosofía.
D. L: CA-834/97. - ISSN 1138-3569.
Publicado en
www.elbuho.aafi.es
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sin tratar de zanjar la cuestión, yo propondría de momento lo siguiente. Por un
lado, ser expertos en Ética. Y por otro, poseer un conocimiento suficiente de la
biología y sus últimos desarrollos. Desde las diversas formas de obtener células
madre hasta la Biología Sintética con su capacidad, por ejemplo, de modificar el
genoma humano. Por no hablar de lo que hoy ya es un tema de primera magnitud,
la Superinteligencia. Por medio los viejos asuntos, como la eutanasia, el aborto, la
clonación o todo aquello que haga que choque la vieja Ética con los nuevos
desarrollos. Los límites pueden quedar imprecisos, pero se ha de evitar la situación
actual en donde cualquiera es bioético y se autoproclama especialista en Bioética.
En el año 1998 mi amigo José Luis Velázquez y yo publicamos el libro “
Hombres a
la carta, los Dilemas de la Bioética
”. Me atrevo a decir que fue el primer libro de
Bioética Científica. Después he publicado otros libros más y bastantes artículos Mi
interés por la Bioética nació tanto porque la Ética ha de estirarse y medirse con lo
que nos pone en cuestión como Homo Sapiens y porque ha de impregnarse de lo
que las ciencias nos van dado .Sobre todo, las que afectan a nuestro cuerpo, a su
mejoramiento, a la evolución y a sus límites. No todo vale. Hay que promover el
bien. Pero hay que evitar, por ejemplo, la división de una humanidad en la que
unos fueran superiores a otros o se minara nuestra autonomía. En este punto la
Bioética toca, como no podía ser menos, la Política.
V
En el año 2009 me jubilé y dejando de tener contacto alguno con la
Universidad. En ella, y concretamente en la Autónoma de Madrid, he estado dando
clase durante unos cuarenta años. Toda una vida, podría cantarse. Me hicieron un
original homenaje. Yo tenía que dar una conferencia y seis profesores, algunos muy
amigos, me ponían objeciones después. Hable de por qué a un agnóstico como yo
le interesaba la Filosofía de la Religión. Lo que he dedicado páginas a tras a tal
“Filosofía de “, y sobre la que he dado no pocas clases, contiene la respuesta Me
sorprendió la cantidad de gente, alguna totalmente imprevista, que asistió. Y el
acto salió, valga la petulancia, redondo. Solo me causó extrañeza una ausencia, la
de mi amigo Carlos París. Yo le organicé o participé en seis u ocho homenajes. El
no estuvo en el mío. Ni me llamó después ni dijo palabra alguna. Quiso presidirlo y