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El Búho Nº 16
Revista Electrónica de la
Asociación Andaluza de Filosofía.
D. L: CA-834/97. - ISSN 1138-3569.
Publicado en
www.elbuho.aafi.es
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de la dehesa. Lo hizo con elegancia y fue un éxito. Yo fui dos veces a su programa.
Y desde entonces nos hicimos muy amigos. Yo era amigo también, pero menos, de
su entonces marido Luis Racionero. Estuve entre los pocos que asistieron a su boda
en los Pirineos catalanes. No mucho más tarde el matrimonio se deshizo. Como
tantos otros. Yo he ido perdiendo el contacto con Elena y me da pena. Tengo que
recordar que pasé tres días en la casa en la que vive en Londres. Una maravilla. El
Señor no me ha dotado para gozar con las maravillas de la vista. Pero ver trabajar
a Foster y conocer su entorno ha sido un regalo que difícilmente podré olvidar. Otro
dato que extraña a cualquiera es que durante cierto tiempo escribí en Egin, el
periódico abertzale y en la Razón, dirigida por Anson. La Razón acogía una sección
titulada “Las otras razones” . Y allí, bajo la batuta de García Trevijano , escribíamos
los supuestos disidentes. Como se ve concilié dos extremos. De la Razón me
marché, pero he quedado agradecido a la apertura y educación de Anson. Estas
codas que acabo e hacer coinciden con un periodo en el que Eta proclamó una
tregua y yo pude, de nuevo, vivir por dentro algo que, a lo que parecía, tocaba
registros nada superficiales de este entre desgarrado y pueblerino país. Conocí de
cerca a X. Arzallus y a Ibarretxe. Con el primero comí a solas una vez y otra,
acompañado de periodistas. Con el segundo comí una vez a solas y otras dos
también con periodistas o, llamémoslo así con un poco de rubor, intelectuales. No
es que desearan que mediáramos en nada, pero sí querían conocer nuestra opinión
sobre lo que estaba sucediendo. Nuestras supuestas ideas tal ayudarían a encauzar
una situación, no lo olvidemos, en la que se cruzaban posturas opuestas y, además,
había humo de pistolas. Antes de estos encuentros, Arzallus presentó un libro mío
cuyo título sería motivo de escándalo para el oficialismo altamente ignorante que
nos rodea. Se llamaba “
Nacionalismo e Izquierda
”. Para los afiliados a lo correcto se
trataría de una contradicción. Pero resulta ridículo y de un total desconocimiento de
la historia o del simple pensar sin prejuicios. Los actuales antinacionalistas, y en su
mayor parte, son nacionalistas exagerados y de la peor calaña que intentan
machacar a los que ellos llaman nacionalistas. Si uno lee cualquier artículo contra lo
que llaman nacionalismo excluyente y cosas semejantes, se apreciará sin
demasiado esfuerzo que se autorefutan por autofagia. Dicho de otra manera, lo que
dicen de los catalanes, por ejemplo, se puede aplicar letra a letra a España. Los
debates entre Rosa Lusemburgo, Kautsky y Lenin, por referirnos al marxismo,
sobre la cuestión nacional, distinguían entre nacionalismo válido en un lugar
oprimido, nacionalismo con el que se podía pactar para ir contra la burguesía y