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El Búho Nº 16
Revista Electrónica de la
Asociación Andaluza de Filosofía.
D. L: CA-834/97. - ISSN 1138-3569.
Publicado en
www.elbuho.aafi.es
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tierra Homo Sapiens. Por otro lado, la Biología sintética, repararía de tal manera
nuestro genoma que de nuevo podríamos aspirar si no a la inmortalidad si a la no
mortalidad. Este conjunto de movimientos que rayan entre la ficción y la ciencia
real también debería tenerlos en cuenta una Filosofía de la Religión que no quede
relegada a un pasado del todo superado. Sea como sea, y continúe Hegel
encantando a los que les apetece beber en aguas turbias, la “Filosofía de” que
buscamos ha de ser, dicho sucintamente, una actividad racional que usamos para
juzgar un campo, en este caso tan amplio, como es el religioso en el sentido antes
expuesto. Reflexión filosófica tendría como cometido investigar, destripar las
creencias religiosas que estudie. Y esas se manifiestan, especialmente, en el
lenguaje. La filosofía, por tanto, sería una actividad cuya tarea primera consistiría
en analizar el lenguaje de las creencias religiosas. Y unido a ello, juzgar
racionalmente la verdad o falsedad de las creencias en cuestión. El resultado será
que no se puede creer racionalmente en ninguna de ellas. Y si se aduce la fe como
razón para creer, cosa del todo contradictoria, la respuesta es que quien se refugie
en la fe se salta la comunicación humana para convertirse en un marciano. Como
mínimo. Como máximo en un fanático destructor. Lo demás es mito, importante sin
duda y que merecería un estudio aparte, metáfora o poesía. Se objetará que la
Filosofía de la Religión es débil y sus pies no se posan con facilidad en el suelo. Sin
duda. Pero, aporta, sin embargo, no poco a nuestro saber. Así, obliga a que nos
enteremos del hecho religioso a través de las Ciencias de la Religión que es tanto
como decir que se estudie con seriedad y con el mayor conocimiento de lenguas la
Historia de las Religiones. Pone, además, a prueba la filosofía de la que hacemos
uso y la comparamos con la utilización que de ella hacemos en, por ejemplo, las
Ciencias nomológicas, las duras, las que se rigen por leyes implacables. Nos avisa
de nuestro irremediable eurocentrismo puesto que estamos excesivamente
encerrados en el mundo cultural que nos ha tocado en suerte. Y, en este sentido, y
cosa importante, no cae en la trampa de confundir Filosofía de la Religión con
Teología religiosa, trampa en la que están cayendo o se tiran muchos. La Teología
Religiosa, sucesora de la vieja Teología Natural, es una parte de la Filosofía de la
Religión, aquella que analiza filosóficamente, sobre todo, las creencias religiosas
cristianas. Filósofos creyentes se han esforzado en dar razones a favor de tales
creencias y, de esta manera, han absorbido la reflexión filosófica de tal modo que a
veces da la impresión de que estamos ante una Teodicea que consiste en salvar a
Dios de todas las pegas, algunas terribles, que pueden ponerse a su existencia.