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El Búho Nº 16
Revista Electrónica de la
Asociación Andaluza de Filosofía.
D. L: CA-834/97. - ISSN 1138-3569.
Publicado en
www.elbuho.aafi.es
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par de conocidos abertzales. Además de Pedro Jota, Ikerne y yo. La comida fue
fluida y se habló con prudencia por todas partes. Pedro Jota no solo les animó sino
que, en cierta manera, les dijo que el periódico estaba a su disposición. Vivir para
ver. En el Consejo y en los primeros años, las discusiones eran generalmente de
interés y sacar partido al Gal y a González una constante de aquellas reuniones de
los lunes. Después todo fue decayendo y en 1998 cayó. O, mejor, me caí del
Consejo. Desde la victoria del PP y el giro del periódico yo no pintaba nada allí. De
mi experiencia en el ojo del huracán del periodismo aprendí no poco, pero sobre
todo dos cosas. El miedo que tiene un periódico a otro y el miedo que tienen a las
tribus políticas, entregados servidores de los poderes económicos. En todo este ya
largo tiempo de mi vida al que me he estado refiriendo, he ido pensando,
articulando y muchas veces, con mayor o menor fortuna, escribiendo sobre una
serie de temas que pertenecen, digámoslo así, al filosofar. Uno de ellos, en el que
he trabajado constante y me atrevería a añadir que he aportado algo nuevo, es el
Filosofía de la Religión. No me extenderé mucho, aunque sí deseo exponer, si quien
me lea tiene la paciencia suficiente, en qué consiste tal “filosofía de”. Antes de
nada, cuando me dice alguien que es creyente, religioso se supone, le pregunto
inmediatamente, de qué religión. Me suelen mirar extrañados porque están tan
imbuidos en su propia cultura que solo se puede ser cristiano. Ante su sorpresa les
recuerdo que hay miles de religiones en el mundo y que si hubieran nacido en
Arabia serían islamistas sunies, wahabistas o salafistas. No suelen tener respuesta
a mano y o cambian de tema o me toman por un excéntrico. Me recreo añadiendo
que han tenido una suerte inmensa en haber nacido, entre todas las religiones, en
la verdadera. Designio misterioso divino o pura arbitrariedad. Se podría decir que
la Filosofía de la Religión, en semejanza con la Filosofía de la Ciencia u otro tipo de
“Filosofías de”, consiste en una reflexión sobre la religión. Pero la comparación falla.
Porque, así como hay leyes naturales en cuyo conocimiento todos coincidimos, la
religión es un concepto, difuso, desperdigado y con mil aristas. Más aun, para
algunos célebres pensadores, la religión en cuanto tal no existe, sino que se reduce
a otros campos del saber. Por mi parte, creo que sí podemos llamar religión a toda
creencia que afirme que hay otro mundo, además de este espaciotemporal, en el
que continuaremos viviendo premiados o castigados. Incluso en aquellas formas
religiosas que, en otras culturas, lo que importa es el rito y la ceremonia, cuesta
aceptar que no hay un mínimo de creencias que rompen las barreras de este
mundo. Al menos yo parto de este supuesto. Desde ahí habría que conocer lo que