Página 36 - portada 16

Versión de HTML Básico

El Búho Nº 16
Revista Electrónica de la
Asociación Andaluza de Filosofía.
D. L: CA-834/97. - ISSN 1138-3569.
Publicado en
www.elbuho.aafi.es
35
con los socialistas. Un problema inmediato que se me presentaba era el del trabajo.
Porque yo había sido expulsado de la Universidad y me encontraba en la calle.
Carlos París, jefe de Departamento, mantuvo el tipo. El no aceptó que se dieran por
buenas las expulsiones que habíamos padecido y volvió a proponer nuestra
contratación como PNNs, es decir Profesores No Numerarios, jerga que se utilizaba
con normalidad, abundante en efectivos y dispuesta a dar la batalla para obtener
una estabilidad que se nos negaba. También es cierto que el combativo PNN que se
lucía en las Asambleas de Profesores, callaba, se ponía corbata, se casaba y
compraba un Seiscientos, que era el coche de moda para la clase no excesivamente
pudiente, en cuanto pasada a ser Numerario. Y tenía, orgulloso, un hijo. Unas
oposiciones a Adjunto previa ayuda de un catedrático al que, generalmente, le
había hecho la pelota durante algún tiempo, le empujaba a las alturas. Porque estar
en unas alturas casi como a las que dijo ser elevado Pablo de Tarso era traspasar la
raya que te hacía funcionario. Un puesto vitalicio, para toda la vida, como el
sacerdocio de Melquisedech. El hecho es que C. París nos proponía a los en su
tiempo arrojados a las tinieblas exteriores. El rechazo inmediato venía de la mano
del catedrático y Rector, a las órdenes de otros estamentos superiores, Gratiniano
Nieto. Mejor le venía el nombre de Cretiniano porque su idiotez no tenía límites.
Decía, y es de creer, que confundía la lucha de clases marxistas con los problemas
entre los espacios en los que recibíamos las clases. Seguíamos siendo malos, las
fichas y listas negras continuaban vivas. Batí récords en expulsiones. Mientras tanto
se celebraba la cacareada, aireada y alabada transición. El PSOE que no existía
empezó a gestarse con dinero de fuera y mucho arribista de dentro. Todo modélico.
Pero, por un lado, golpeaba con fuerza ETA y, por otro, los militares, a lo que
parece, movían sus sables. Dos palabras sobre el País Vasco que tanto conmovía a
unos, espantaba a otros y, lo que es más grave, colocó la muerte en medio. Con su
sombra el Gal que se olvida con excesiva frecuencia. Aunque teóricamente me
cuesta hacer la distinción, histórica y pragmáticamente, la política y la moral no se
han dado, ni mucho menos, la mano. Yo me sentía, y me siento, vasco. Aunque
todo hay que decirlo, ahora si me siento algo es madrileño. Madrid no es para mí
una bella ni encantadora ciudad. Solo que conjuga libertad o hacer lo que te dé la
gana y seguridad, que no te hagan lo que les dé la gana, como ningún otro sitio
conocido. O ,eso creo yo, que pudiera conocer. Por eso, y porque mis amores han
crecido y florecido en Madrid, suelo describirme, si alguien tiene la osadía de
preguntarme de dónde soy, de Portugalete, por la ternura que da la infancia, y de