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El Búho Nº 16
Revista Electrónica de la
Asociación Andaluza de Filosofía.
D. L: CA-834/97. - ISSN 1138-3569.
Publicado en
www.elbuho.aafi.es
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intensa amistad. Dentro del recinto de la Feria me preguntó qué iba a trabajar yo
en mi estancia americana. Le contesté de forma muy general indicándole que
quería acabar un libro sobre el lenguaje religioso en la filosofía analítica. Me
respondió, nunca en plan maestro que mira de arriba abajo, que sobre eso era muy
difícil decir una palabra más, que estaba muy trillado. Pues parece, y lo digo con
franqueza, que no fue así conmigo. Ya en EEUU le llamé para que nos viéramos
porque él enseñaba no lejos de Nueva York en el elegante College de Bryn More.
Algunos domingos le visitaba y pasábamos un buen rato paseando por unos, cosa
normal allí, bien cuidados jardines. Hablábamos de todo y a gusto. Era un
conversador ameno, con parsimonia, sabiendo de cualquier cosa y con las ganas de
escuchar todo lo que yo le decía y, sobre todo, era diestro en preguntar.
Curiosamente, en ese momento se encontraba metido de lleno en producir películas
hechas por el mismo. Un aficionado de cuerpo entero al cine. Ahí no tuvo mucho
éxito. Entre las diversas charlas, todas amables, abiertas y con bien llevada ironía
por su parte, le pregunté si se podía decir algo más acerca del famoso y pegajoso
Argumento Ontológico
. Me dijo que creía que no pero que era de esos cuatro o
cinco problemas que reviven constantemente, tienen vocación de eternidad y nunca
desaparecen. Otro sería, me comentó, el
Dilema de Eutifron
en donde lo que se
plantea es si algo es bueno porque Dios lo quiere o Dios lo quiere porque es bueno.
Continuaba preparando la próxima edición de su Diccionario y que saldría en
Alianza Editorial. Le pregunté si incluiría a Carlos París y me contestó que su obra le
parecía muy pobre. Yo le dije que era un buen amigo y el, con gracia, me respondió
que eso era hablar de otra cosa. Me dijo también que quería incluir mi Prologo a
una nueva versión en castellano del insuperable libro de Hume “
Diálogos sobre la
Religión Natural
”. Ni se lo mandé ni apareció. Como colofón tengo que decir que
Ferrater fue de lo mejor que me dio mi estancia en Columbia. Yo seguía leyendo y
trabajando en mi libro. Creo, y lo digo sin pedantería alguna, que me leí todo lo que
se había escrito sobre religión y filosofía analítica. Pocos días antes de nuestro
regreso a España nos hicieron una despedida en casa de Mario a la que asistieron
los amigos americanos y españoles que allí hicimos. Quiero recordar al catalán Pere
Gascón, un oncólogo importante en la España actual. El viaje de vuelta en avión fue
horroroso. Jamás he pasado tanto miedo. Las turbulencias fueron de una ferocidad
de película de esas que se suelen ver a media tarde. Yo he ido superando el
trauma poco a poco. Elena no montó más en avión. Menos mal que el recibimiento