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El Búho Nº 16
Revista Electrónica de la
Asociación Andaluza de Filosofía.
D. L: CA-834/97. - ISSN 1138-3569.
Publicado en
www.elbuho.aafi.es
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no dice nada de la calidad de mi tesis. En el tribunal, Muguerza fue bastante crítico
y pienso que con razón, también lo fue Lledó de manera deslavazada y no se bien
cuanto había leído. Garrido la defendió sin haberla leído. Muy propio de él. Y Carlos
Paris y Pinillos debieron solo ojearla pero la alabaron y, sobre todo, me alabaron.
En modo alguno me jactaré de mi tesis. Solo merecía la pena la última parte, la
dedicada al lenguaje religioso. El resultado fue Suma cum Laude. Volvamos a la
beca que me llevaría a Nueva York. A los que nos presentamos nos hicieron un
examen sobre qué es lo que queríamos investigar en EEUU. Yo propuse el estudio
de uno de los libros más importantes, a mi parecer, de Chomsky titulado
Lenguage
and Mind
. Yo trataba de unir, cogido por los pelos, lo que decía Chomsky en dicho
libro con el análisis filosófico por medio del lenguaje ordinario. Al tribunal le gustó
mi exposición. Luego tuvimos que pasar una prueba de inglés que yo aprobé, a
buen seguro, por lo simpático que caí a la bella y joven norteamericana que me
examino. Es curioso que mi capacidad pasiva para las lenguas sea grande y mi
habilidad fonética todo lo contrario. Y es curioso porque, teniendo buen oído
musical, sin embargo, se me atragante hablar inglés. La norteamericana, me
encantó. Nos vimos de refilón un par de días más tarde y todavía recuerdo la
sonrisa y gestos complacidos con los que me obsequió. Un tipo de mujer que
encajaba con ese ideal de mujer que todos llevamos dentro. En estos casos uno se
pregunta qué será de ella ahora.
III
La salida de España hacia Nueva York con Elena e Igor ha sido uno de los
episodios más tristes de mi vida. El 27 de septiembre de 1975, pocos días antes,
por no decir horas, de nuestra partida lo pasamos en casa de mi buen amigo
Mauricio Santos con el canónico de izquierdas González Ruiz, también buen amigo y
que se ponía malo en cuanto oía el nombre del Cardenal Herrera Oria. Esperábamos
el veredicto del Consejo de Ministro. Y fue lo peor que se podía esperar, o, mejor
dicho, temer. El Consejo de Ministro se dio por enterado, lo que equivalía a decir
que al día siguiente fusilarían a cinco personas, tres del Grapo y dos de Eta. El
régimen firmaba, al mismo tiempo, su defunción. Al aeropuerto nos llevó el mismo
Mauricio además de una pareja de buenos amigos. La amistad, escribía, Aristóteles,
es el mayor de los bienes. De ese bien he de confesar que he gozado siempre. Del
tema de la amistad he hablado y escrito con frecuencia. Y, sobre todo, lo he