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El Búho Nº 16
Revista Electrónica de la
Asociación Andaluza de Filosofía.
D. L: CA-834/97. - ISSN 1138-3569.
Publicado en
www.elbuho.aafi.es
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precisamente, de la Orden de La Merced. Pronto se retiraron ante las pitadas y
desprecio de los alumnos. Aislados, mirados de reojo, escaparon de estampida. Y
nosotros a la caza del mínimo económico vital. Nos asesoraron Peces Barba y
Mohedano pero era imposible jurídicamente revertir la situación Por lo general se
tendió un manto de silencio con dos inolvidables excepciones. Las noticias que , a
cuenta gotas eso sí, daba el diario Informaciones y una carta de protesta que
enviaron Tugendhat, Foucault, Albert y otros conocidos filósofos. Todo cayó en saco
roto. Yo me puse a traducir del italiano a Galileo. Un rollo y aquello no lo pondré
nunca como una tarea bien hecha. Y un par de datos más que den cuerpo a lo que
ocurrió a unos pocos dentro del silencio de otros muchos. Conociendo bien mi
situación, me llamó el antes citado Caffarena ofreciéndome dar algunas clases en la
Universidad de Comillas de los jesuitas. Nunca olvidaré ese detalle que le honra, al
menos ante mí. La paradoja era para partirse de risa. Un estado casi teocrático
como el español no me permitía enseñar y, sin embargo, podía hacerlo en una
universidad que pertenecía al Estado Vaticano. Como para poder hacérselo
entender a mis amigos suizos. Di un curso de lógica, lo pasé bien y me vino muy
bien. Utilizando el pedagógico manual de M. Garrido, el curso consistió en exponer
lo más elemental, la lógica proposicional. De esta manera me entrené en una
asignatura que debería dominar, por lo menos mínimamente, todo estudiante de
filosofía. Después en EE UU intenté avanzar más por ese camino y aunque en
absoluto soy un experto, me ha servido mucho más de lo que se podría pensar.
Otra cuestión que no quisiera olvidar es que el otro Departamento que incomodaba
al poder era el de física, dirigido entonces por el físico Blas Cabrera. Pusieron en la
calle a dos. Uno se llamaba y se llama Javier Solana. Pero, cosa curiosa, a los dos
días lo admitieron. Era de buena familia y del PSOE y las conversaciones bajo
cuerda para el postfranquismo estaban en marcha. Solana no solo es un prohombre
socialista, sino que alcanzó el puesto de Secretario General de la OTAN. Un
destacado miembro de un partido socialista dirigiendo la mano armada del
capitalismo. En lógica una contradicción hace que, al igual que un cortacircuitos, se
apague la luz. En política sucede lo contrario. Para fiarse de ellos. Y finalmente, en
la represión contra nosotros ocupaba un puesto fundamental en el ministerio un
señor que ahora da clases de democracia, extiende sus tentáculos demócratas por
todas partes y presentó, con Rosa María Mateo, a Rubalcaba como candidato
socialista en las penúltimas elecciones. Comentándoselo hace poco a uno de esos
muchos que o no se enteran porque son tontos, como advertía Brecht, y sí se