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El Búho Nº 16
Revista Electrónica de la
Asociación Andaluza de Filosofía.
D. L: CA-834/97. - ISSN 1138-3569.
Publicado en
www.elbuho.aafi.es
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hacían los epicúreos de los dioses. Estos eran felices porque se despreocupaban del
resto. Y es que el atributo por excelencia que habría que otorgar a Dios es el de
aquel que hace lo que le da la gana. La voluntad por encima de todo. Y el deseo de
que esa voluntad se oriente a lo mejor.
Elena y yo nos casamos en octubre del año 1970 y tuvimos a nuestro hijo Igor
tres años más tarde cuando, como enseguida indicaré, había sido expulsado ya de
la Universidad. Como el Contrato del gozaba, y es una manera de hablar, era
administrativo se podía rescindir en cualquier momento sin explicación alguna. Y,
efectivamente, nunca recibí la más mínima explicación del por qué de dicha
expulsión. Tanto de la mía como de los otros cinco restantes que fuimos puestos en
la calle. Claro que las medidas políticas no suelen abundar en explicaciones. Mi
sueldo entonces era de 10.800 pesetas. Calcule el lector a cuantos euros equivalen,
pero, obviamente, tenga también en cuenta que los precios, necesidades y
organización social eran muy distintas. Es ocasión para que recuerde que en
Alemania me mantuve con una beca de las “Universidades Laborales” y de la
inestimable ayuda de unos amigos suizos a la cabeza de los cuales se situaba en
citado Rolf Winicker y al que estaré siempre agradecido. Estrené, por tanto, mi
primer sueldo. Pronto mi mujer empezó a trabajar en un Colegio Concertado, “El
Hogar del Empleado
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”, lo que suplió lo que perdí con la expulsión. Pero sin estar en
la indigencia tampoco teníamos para mucho. Vivíamos en un reducidísimo
apartamento alquilado en donde se confundían los libros con los pañales de nuestro
hijo. El primer año de casados, Elena y yo, después de dejar a nuestro hijo en casa
de los padres de Elena en León, fuimos a pasar un mes en la bella ciudad alemana
de Heidelberg, todavía con bases americana. Nos dejaron la casa unos amigos
chilenos que conocimos por medio de Tugendhat y que estaban disfrutando de una
beca Humbolt. Alfonso Gómez Lobo, ya fallecido, y su esposa Jimena fueron buenos
amigos. Muy cristianos, aunque votaban a la izquierda democristiana de Tomic, se
escandalizaban con frecuencia de nuestras ideas políticas y religiosas. De manera
especial Jimena quien, en cierta ocasión y viendo que no poníamos inconveniente
alguno a la homosexualidad explotó. Y como gran argumento nos dijo que a los
homosexuales casi se les salían los ojos de las órbitas por su desatada pasión. Que
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Actualmente es la fundación FUHEM, fundación independiente sin ánimo de lucro que promueve la
justicia social, la profundización de la democracia y la sostenibilidad ambiental, a través de la actividad
educativa y del trabajo en temas ecosociales.