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El Búho Nº 16
Revista Electrónica de la
Asociación Andaluza de Filosofía.
D. L: CA-834/97. - ISSN 1138-3569.
Publicado en
www.elbuho.aafi.es
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manifiesto en un agudo análisis que tilda de sexismo y de esencialismo a los
discursos filosóficos que constituyen los referentes de las políticas que se llevarán a
cabo después de la Revolución francesa. Ello no significa que las obras de estos dos
ilustrados sean objeto de crítica deconstructiva
in toto
.
La Ilustración ha sido objeto de variadas críticas desde distintos ángulos, y
el feminismo ilustrado, la parte más olvidada de esa importante e ineludible
polémica que comienza en el siglo XVIII, y sin la cual no podremos entender la
génesis del mundo contemporáneo, entra en liza con otras concepciones que se
autodenominan feministas y que tienen filiaciones filosóficas no ilustradas. La
sagacidad de Luisa Posada, una de las personas más destacadas en nuestro país de
entre las que se han dedicado al estudio de Kant, se desvela en lo que ella
denomina paradojas; estas son referidas a las coincidencias con Kant de autoras
contemporáneas como la francesa Lucy Irigaray y la norteamericana Judith Butler:
la primera reclama la diferencia sexual, y la segunda aboga por la proliferación de
los géneros.
Butler se muestra muy interesada en la diferencia sexual propuesta por
Irigaray, sobre todo en el periodo inicial de ambas, objeto del análisis de Posada,
aunque le critica que al igual que su compatriota francesa Simone de Beauvoir,
obvia el hecho de que el sexo natural es
per
se
una construcción cultural porque
está de antemano culturalmente connotado. Esta crítica no es óbice para que le
seduzca sobremanera el hecho que ella interpreta: para Irigaray el sexo es una
categoría lingüística que existe en la división entre lo social y lo biológico. Y,
además, para Butler cabe interpretar que el género en Irigaray es una parodia. El
análisis de Luisa Posada coincide con la crítica que ya hiciera la filósofa
estadounidense Nancy Fraser, y que es susceptible de aplicación en este contexto
analítico que esta filósofa española contemporánea nos presenta: tanto Irigaray
como Butler se atienen al plano de la cultura; ni en una ni en otra filosofías se
vincula una política cultural con una política de la justicia y de la igualdad. Por ello,
aunque Luisa Posada nos recuerda que, a la hora de hacer justicia a grupos
invisibilizados o excluidos, es importante reconocer las diferencias, la concepción de
justicia ha de integrar primordialmente la exigencia del reparto equitativo de los
recursos y de la riqueza.
Judith Butler es el referente principal de la teoría queer, a la que se le dedica
un lúcido análisis crítico en este conjunto de ensayos, presentados bajo una