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El Búho Nº 16
Revista Electrónica de la
Asociación Andaluza de Filosofía.
D. L: CA-834/97. - ISSN 1138-3569.
Publicado en
www.elbuho.aafi.es
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teoría política de Hanna Arendt en lo que respecta al análisis del papel que
desempeña la
ideología
en el ejercicio del poder.
En la línea introducida por Beauvoir, K. Millett sigue con un análisis
multidisciplinar de la dominación patriarcal: las ciencias empíricas son los recursos
que se ponen en funcionamiento en el desarrollo analítico; de este modo, la
historia, la sociología, la psicología, la antropología… y, por supuesto, una ciencia
empírica natural como la biología se convierten no sólo en objeto de crítica, sino
también en objeto de apoyo teórico. De ahí el desarrollo del concepto de género.
Kate Millett hace especial hincapié en el papel que desempeña la literatura en la
reproducción de los valores que impregnan la dominación de los varones en los
espacios más “íntimos”, como el de la sexualidad.
La socialización diferenciada entre niños y niñas es objeto de una crítica
rigurosa en el marco del análisis de la socialización de los géneros, fundamentado
en tres partes: el rol o dimensión sociológica, el temperamento o dimensión
psicológica y el estatus o dimensión política. Por ello, la propuesta de Kate Millett es
desarrollar una filosofía y una psicología de las relaciones de poder, que traspasen
los límites teóricos proporcionados por la política tradicional. Millet analiza el
sistema de dominación patriarcal conociendo en profundidad el funcionamiento de
los sistemas de razas, de castas y de clases. Y, por ello, afirma que los sistemas de
dominación funcionan por la complicidad de las personas dominadas; el patriarcado
no es una excepción: su longevidad, uno de sus fundamentos más potentes, es
debida a la complicidad de las mujeres. Con esta explicación Millett se propone
despojar a las mujeres de la culpabilidad de su opresión, herencia que en la cultura
judeocristiana se remonta a los relatos sobre Pandora y sobre Eva, las primeras
mujeres, la primera de ellas en la versión de la mitología griega, y la segunda en la
versión de las religiones judía y cristiana.
Como decíamos, el patriarcado socializa a varones y a mujeres en función de
los géneros masculino y femenino, y éstos tienen una dimensión política. Ello se
concreta en que las mujeres no están representadas en ninguna de las vías de
poder: ni en el ejército, ni en la industria, ni en la tecnología, ni en la ciencia, ni en
las finanzas…Como se puede advertir, en estos cincuenta años que hace que se
publicó
Política
sexual
, la historia comienza a contarse de otra manera, de ahí que