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El Búho Nº 16
Revista Electrónica de la
Asociación Andaluza de Filosofía.
D. L: CA-834/97. - ISSN 1138-3569.
Publicado en
www.elbuho.aafi.es
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Luego ese mismo año, conocí a Rigoberto Lanz y a Alex Fergusson que andaban
recorriendo todas las universidades del país con un proyecto que denominaban
“Repensando la Ciencia y la Técnica”. Rigoberto Sociólogo de formación venido a
filósofo y Alex Biólogo de formación también venido a filósofo. Constituyen mi
principal referente y punto de partida en mi formación como investigador
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. Lo
curioso es que en ese encuentro yo era el único estudiante y hasta dudé si
realmente debía estar allí. Allí se debatían teorías y conceptos que yo ni siquiera
había estudiado por primera vez. Fue un momento muy confuso pero a la vez y
quizás el momento más luminoso de mi vida. Pues marcó su destino.
Allí en esa reunión se decían cosas como estas que la ciencia es reduccionista y
fragmentaria y que la división de las Universidades en facultades y escuelas y/o
departamentos nos dividieron a nosotros también y nos partieron el cerebro en
disciplinas. Un filósofo de los allí presentes refiriéndose a esto dijo: “Todos
cojeamos de una pata, lo que uno tiene le falta al otro”. Todas estas ideas eran
fáciles de percibir para aquellos profesores de la universidad que habían
experimentado todo eso y poseían elementos desde su experiencia para comparar.
Para mí era algo que debía someter a prueba en los años siguientes. Me veía en el
dilema de tener que renunciar a algo que aún ni siquiera había probado. Así pues
me inicié en esto de la investigación epistemológica. Para esa época aunque nos
hacíamos llamar núcleo de estudios epistemológicos, en verdad no entendía bien lo
que eso significaba.
Esta experiencia que podríamos llamar extracurricular, me sirvió para ir
contrastando y a la vez ir conociendo profesores que también andaban en este
conocimiento de vanguardia que luego observaría que también correspondía con
una determinada posición política ya que sin saberlo los profesores a los que
acercaba eran de ideología de izquierda. Rechazados por la mayoría de ideología de
derecha de dicha casa de estudios.
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Debo destacar que a la hora de comenzar a cuantificar mis inicios como investigador, no parto de la
fecha en la que me gradué de pregrado o de doctorado o de la fecha en la que publiqué mi primer trabajo
científico-filosófico. Sino parto de la fecha en la que estas ideas sobre el repensamiento de la ciencia y la
técnica comenzaron a formar parte de mi vida. También es importante destacar que a partir de ese
momento, todo o casi todo nacía para mi viejo o muerto, quizás es a partir de ese momento que la noción
de tiempo lineal deja de tener sentido para mí. Lo que otros tardaron muchos años en entender a mí me
llegaba en minutos y aunque no lo entendía del todo sabía que era eso lo que debía estudiar y que nunca
lo abandonaría.