Página 115 - portada 16

Versión de HTML Básico

El Búho Nº 16
Revista Electrónica de la
Asociación Andaluza de Filosofía.
D. L: CA-834/97. - ISSN 1138-3569.
Publicado en
www.elbuho.aafi.es
114
Lo mismo valdría para la comprensión del otro. El don de consejo existe, es un don
del que habría que “pedir papeles” a todo aspirante a psicólogo, psicoanalista,
médico, pedagogo, consejero matrimonial o mediador familiar ¿educador quizás
también? Aconsejar supone comprender y concluye en la palabra precisa y
necesaria que el otro necesita escuchar para seguir adelante o para tomar una
decisión. No es conmiseración ni “piedad”, es comprender, un arte. La palabra es
muy poderosa, te hunde o te da alas. En la misma situación objetiva.
4.
Por increíble que parezca todos estos reencuentros y reformulaciones del
humanismo están muy relacionados con la hermenéutica como método
histórico. También con la teología e incluso con la hermenéutica jurídica.
Pero como lectora asidua que soy de historia, preferentemente de historia
contemporánea de España,
corroboro con Gadamer que la propia
experiencia personal ayuda a comprender la historia
. A profundizar
más y mejor, no se ven las mismas cosas en un asunto histórico en todos y
cada uno de los momentos de la propia vida. También porque cuando se
persiguen determinados acontecimientos a lo largo de una vida, la
investigación avanza. Avanza el sujeto que investiga, avanza el estado de la
cuestión, avanzan las circunstancias desde las que se hace historia y la
forma de narrarla o lo que en ella se ve tiene mucho que ver con los sujetos
que somos hoy y la sociedad de la que formamos parte. Es innegable, no
tiene sentido pretender como los historicistas del siglo XIX “ser un romano
con los romanos”, o adivinar como decía Schleiermacher el proceso
psicológico que llevo a un autor a escribir determinado texto. Siempre
leemos “desde nuestros propios zapatos” y no es la objetividad inexistente
lo que importa, sino otra vez, la lección que somos capaces de sacar de ese
acontecimiento histórico estudiado.
Me preocupa este asunto de la historia española, la cultura española, la literatura.
¿Por qué no las sabemos transmitir? ¿qué es lo que está fallando? ¿cómo es posible
que no haya interés ni emoción por pasar a las nuevas generaciones quiénes somos
como pueblo, nación, país, unidad cultural? Estimo que se ha perdido esa
dimensión moral que subyace a todos esos contenidos y que les da sentido. La
historia nos hace ser quienes somos, es indudable. Por ahora un pueblo que no se
atreve a mirar muchos asuntos por no remover, por no discutir. Muy acostumbrado
a tapar. En la medida en que la moral de un pueblo está por los suelos, la