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El Búho Nº 16
Revista Electrónica de la
Asociación Andaluza de Filosofía.
D. L: CA-834/97. - ISSN 1138-3569.
Publicado en
www.elbuho.aafi.es
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2.
La noción de experiencia humana es la noción básica de experiencia.
Ser humano significa acumular experiencias y aprender de ellas, la
experiencia científica, el experimento es un derivado. El poder del hombre
sobre la naturaleza se ha demostrado gracias al desarrollo de la
experimentación científica, a la capacidad de abstraer ciertas magnitudes o
ciertos aspectos para hacer que la naturaleza responda a nuestras
preguntas.
Sin embargo lo interesante de la vida es aprender de lo que nos pasa, es un saber
que no se olvida jamás porque como bien enseñó Aristóteles se queda dentro en
forma de hexis, no es algo externo. Al vivir, al decidir, al adquirir unas costumbres
y no otras, en cada día, hora y minuto que pasa, nos guste o no, vamos forjando
una personalidad hecha de buenas y malas experiencias que nos marcan. Reducir la
palabra experiencia a vocablo científico y darle la primacía de significado o hacer de
él el “analogado principal” es un reduccionismo. Es desnaturalizar la experiencia,
como dice Gadamer en expresión sólo aparentemente paradójica: al naturalizar la
experiencia, al hacer de ella algo sólo relacionado con la ciencia natural, la
desnaturalizamos, la sacamos del contexto que tiene mayor sentido para los
humanos que somos o queremos ser.
3.
La comprensión es un arte.
La capacidad de comprender un texto
filosófico, histórico, o una situación o a una persona tiene algo de “don
divino” que además se puede manifestar en diversos campos. Se tiene o no
se tiene por principio, quien lo tiene no puede hacer como si no la tuviera. Y
se puede ir afinando o embotando, en ese sentido tiene algo de técnica
puesto que se puede ejercitar, por ejemplo, que duda cabe que cuanto más
se lee filosofía más familiaridad se adquiere con la materia y mayor es
nuestra capacidad de comprensión. O sin duda un médico comprenderá más
y mejor conforme más tiempo haya pasado y haya recibido a más enfermos.
Pero el arte de la comprensión es la base indispensable. Quizás
“frotándonos” con quienes la tienen aprendemos algo de ellos, por ejemplo,
Gadamer.