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El Búho Nº 16
Revista Electrónica de la
Asociación Andaluza de Filosofía.
D. L: CA-834/97. - ISSN 1138-3569.
Publicado en
www.elbuho.aafi.es
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Nada más “terrible” que el que ejerce su habilidad porque en todo momento sabe
encontrar la salida, tener buen juicio, sabe aconsejar pero lo hace sin tener en
cuenta los fines morales. Es el δεινος.
El análisis aristotélico es un modelo de la problemática inherente a la tarea
hermenéutica.
La explicación determina el fenómeno de la comprensión desde el principio y en su
conjunto. El intérprete que se enfrenta con tradición intenta aplicárselo a sí mismo.
El intérprete pretende comprender el asunto general el texto, lo que dice la
traducción y lo que hace el sentido y el significado del texto. Y para comprender no
puede ignorarse a sí mismo y la situación hermenéutica en la que se encuentra.
4. El modelo de la dialéctica platónica
El que quiera pensar tiene que preguntarse, es la enseñanza platónica que lleva a
Gadamer a desarrollar una filosofía de la pregunta muy útil tanto para entender la
hermenéutica como para entender y practicarla con frecuencia en clase.
No se hacen experiencias sin la actividad del preguntar. La forma lógica de la
pregunta y la negatividad que le es inherente encuentran su consumación en la
negatividad radical de Sócrates: sé que no sé.
Es esencial a toda pregunta que tenga cierto sentido. Con la pregunta lo
preguntado es colocado en una determinada perspectiva. El que surja una pregunta
introduce una ruptura en el logos. Preguntar es más difícil que contestar. La
distinción entre el habla auténtica y la inauténtica en la dialéctica platónica, está en
el que pregunta para pillar, para tener razón, las preguntas cerradas, capciosas. El
habla auténtica pregunta porque quiere saber. Platón muestra que la pregunta va
por delante, por ello la dialéctica va de preguntas y respuestas.
Preguntar es ABRIR, significa que la respuesta no está fijada. Pasar por una
situación de suspensión, no valen ni las preguntas pedagógicas ni las retóricas en la
verdadera pregunta dice Gadamer. Yo no puedo dar una clase sin preguntar 20
veces, pregunto mucho.