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El Búho Nº 16
Revista Electrónica de la
Asociación Andaluza de Filosofía.
D. L: CA-834/97. - ISSN 1138-3569.
Publicado en
www.elbuho.aafi.es
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La diferencia de la naturaleza con el hombre es que el hombre no es un puro
amasijo de fuerzas, sino que sólo llega a ser sí mismo a través de lo que hace y
como se comporta. Hay leyes pero las formas de comportamiento humano son
variables dentro de un orden. ¿Puede haber un saber moral? ¿cuál es su papel? El
que actúa debe ver la situación concreta a la luz de lo que en general se exige de
él, ha de estar “a la altura”, Un saber general que no supera aplicarse amenazaría
con tapar las exigencias concretas de la situación. Este hecho expresa la esencia
misma de la reflexión moral y da relevancia moral al problema del método.
En ética no puede haber exactitud como en matemática. Se trata de ver el perfil de
las cosas y actuar en consecuencia, dar un consejo moral no es dar una orden o
una directiva gubernamental. El que actúa debe saber y decidir por sí mismo y no
dejarse arrebatar la autonomía moral por nada ni por nadie. Lo decisivo para una
ética filosófica es que no sea un conocimiento teórico, histórico, sino que sea una
ayuda.
El “ayudado” tiene que ser lo suficientemente maduro para no esperar de la
indicación ética más de lo que está puede y debe dar. El problema del método está
determinado por el objeto, es un postulado aristotélico fundamental. La relación
entre conocimiento moral y ser moral es una inspiración para la hermenéutica pues
también la hermenéutica se aparta de un saber puro apartado del ser. El intérprete
o hermeneuta pertenece a una tradición desde la que interpreta.
En el siglo XIX el historiador se sentía alienado por el “objetivismo” de la ciencia
natural. El ejemplo de Aristoteles ayuda a salir del modelo objetivista, el conocedor
de la moral no se enfrenta a fríos y lejanos hechos sino que lo que conoce le afecta
plenamente. Por tanto la ética no es ciencia, ni la hermenéutica lo es. La φρονέσις
o saber moral se diferencia de la Єπιστεμη o ciencia. La matemática es ciencia se
apoya en demostraciones asequibles a cualquiera. Pero las ciencias del espíritu son
ciencias morales, su objetivo es el hombre y lo que éste sabe de sí mismo. El
hombre se sabe a sí mismo como ser que actúa, el que actúa trata con cosas que
pueden ser diferentes a como son. Su saber debe dirigir su hacer. La dirección del
hacer por el saber está clara en la τεχνή. ¿Es el saber moral una habilidad
artesana?
La τεχνή sirve para empezar a indagar, los ciudadanos tienen que saber para
poder gobernar. El saber técnico y moral contiene la tarea de la APLICACIÓN propia