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El Búho Nº 16
Revista Electrónica de la
Asociación Andaluza de Filosofía.
D. L: CA-834/97. - ISSN 1138-3569.
Publicado en
www.elbuho.aafi.es
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cierto modo una recreación que no se guía por una actuación precedente sino por la
figura de la obra ya creada que cada cual debe representar del modo como él
encuentra en ella algún sentido. La idea de la “representación correcta” tiene algo
de absurdo, las hay peores y mejores.
Asistir a un drama quiere decir participar en él, mirar es una forma de participar,
En el concepto griego de Θεορια subyace el concepto de comunión sacral. Θεορος
significa el que participa en una embajada festiva, es el espectador en el sentido
auténtico, participa en el acto festivo y por su presencia obtiene por ejemplo su
inmunidad. De modo análogo la metafísica griega concibe la esencia de la Θεορια y
del νούς como el puro asistir a lo que verdaderamente es, y también para nosotros
la capacidad de comportarse teóricamente comporta el hecho de que uno puede
olvidar sus propios objetivos. Θεορια no debe pensarse como un hacer sino como
un padecer, Θεορια es participación, sentirse arrastrado y poseído por la
contemplación. El entusiasmo y delirio divino del
Fedro
platónico sería el mejor
ejemplo de lo que originariamente significó este vocablo griego y la mala prensa
que tiene la palabra Θεορια incluso entre filósofos reputados que no voy a nombrar,
es signo de los destrozos del tiempo sobre el vocabulario original. Constantemente
la filosofía tiene que estar defendiéndose en nuestro ámbito hispánico de la
acusación de ser “demasiado teórica”, la palabra Θεορια ha perdido su significado
entusiasmante.
El “estar fuera de sí” del
Fedro
no se puede comprender desde la razón, Platón nos
enseña que el que “está entusiasmado” visto desde el entendimiento desvaría, pero
en realidad en sí mismo considerado significa “asistir a algo por entero”. Tiene el
carácter de un olvido de sí, el buen espectador es el que se entrega a la
contemplación de la obra olvidándose de sí mismo. No es una privación, al contrario
es una participación plena en lo que hay. El entusiasmo por la teoría hace que los
buenos filósofos pierdan las llaves y otras cosas de poco momento….
Frente a la fructífera y entusiasmada participación del teórico platónico, tenemos el
que mira con curiosidad, sin entusiasmo y por “chismorrear”. En el fondo al curioso
de las vidas ajenas o al curioso sin más el asunto le es completamente indiferente,
nada le atrae ni le llama, ni siente el deseo de reencontrarse, le atrae la novedad y
nada más. El complemento de la curiosidad es el abotargamiento y el aburrimiento.
Curioseando es como se aburre la gente. Internet es una gran ocasión de aburrirse
en lugar de realizar acciones fructíferas.