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El Búho Nº 16
Revista Electrónica de la
Asociación Andaluza de Filosofía.
D. L: CA-834/97. - ISSN 1138-3569.
Publicado en
www.elbuho.aafi.es
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conviene por su parte a las ciencias de la naturaleza. Nos vemos así remitidos a la
tradición humanista.
En el acervo humanista olvidado y rescatado por Vico tenemos el
sentido común
,
el sentido que funda la comunidad, lo que orienta la voluntad humana no es la
generalidad abstracta de la razón sino la generalidad concreta de un grupo, de un
pueblo, de una nación o la del género humano en su conjunto. Es un sentido de lo
verdadero y lo justo que no es un saber por causas. La juventud necesita imágenes
para la fantasía y para la formación de la memoria. Vico rescata la vieja tópica que
sería el arte de encontrar argumentos que trabaja instintivamente, sin método, que
no puede ser sustituido por la ciencia.
Vico habla a la defensiva pero Gadamer estima que en el enfrentamiento al saber
científico que intenta el filósofo italiano opera la vieja oposición aristotélica entre
saber práctico y saber técnico.
El saber práctico de Aristóteles se orienta siempre hacia la situación concreta, hacia
la circunstancia, no se trata sólo de subsumir lo individual bajo lo general
(capacidad de juicio). Acoger y dominar éticamente una situación significa subsumir
lo dado bajo el objetivo que se persigue, que se produzca lo correcto. Presupone
una orientación de la voluntad y esto requiere un ser ético (Ĕξις). La “frónesis” es
una virtud dianoética, la prudencia no es una simple habilidad, sino una manera de
estar determinado el ser ético que no es posible sin el conjunto de las virtudes
éticas, como a la inversa, las virtudes éticas no pueden ser sin las virtudes
dianoéticas, las “excelencias” que mejoran la capacidad cognoscitiva. La prudencia
distingue lo conveniente de lo inconveniente, pero no es una astucia para saber
adaptarse, porque distinguir lo conveniente de lo inconveniente supone siempre
distinguir lo que está bien y lo que está mal, lo que presupone una actitud ética
difícil y nada evidente de mantener, sino es esforzadamente.
Esta forma de ser del conocimiento ético reconocida por Aristóteles va a ser
fundamental para la “reforma hermenéutica” de las humanidades llevada a cabo
por Gadamer el filósofo hermeneuta.
Otro concepto fundamental que sobresale en la ética griega es el buen gusto, la
ética griega es una ética del
buen gusto.
Kant en su afán universalista y razonador
limpió la ética del momento estético vinculado al sentimiento, Kant desplazó el
concepto de la experiencia del gusto, lo apartó del centro de la filosofía. Restringió