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El Búho Nº 16
Revista Electrónica de la
Asociación Andaluza de Filosofía.
D. L: CA-834/97. - ISSN 1138-3569.
Publicado en
www.elbuho.aafi.es
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decir tras la lectura de “Verdad y método”. Nos separan dos milenios y pico, sin
embargo siguen siendo un banco de recursos y herramientas que hay que tener
siempre a mano.
El primer capítulo es una vacuna contra todas las nociones pragmáticas de
educación que nos invaden: escuela para desempeñar un oficio, para obtener un
trabajo, un puesto de trabajo, escuela orientada a la utilidad económica
directamente, sin pasar ni pararse mucho en otras consideraciones menos
utilitarias. ¿Para qué me va a servir estudiar lengua, literatura, historia, arte,
filosofía? hay una desconexión con respecto al concepto que debería de ser central
en educación: la formación de la persona, la famosa
Bildung
germánica. Una
palabra con resonancias platónicas, puesto que
Bild
significa imagen, por lo tanto
hay algo de “escultura de sí” siguiendo un modelo en esta noción de formación.
La formación teórica nos lleva más allá de lo inmediato, hacia algo que pertenece al
recuerdo, a la memoria, al pensamiento. Es lo que no sabemos ni podemos ni
queremos quizás transmitir al alumnado. Por muchos motivos, no hay comunidad
de intereses ni de visión de la educación, cada uno va a lo suyo. La escuela es un
“ganadero”, me dijo una vez una profesora compañera del instituto en el que
trabajo, se refería a que es un lugar “para ganarse el pan” sin aditamentos
románticos. No puede haber idea más opuesta al lugar de la formación integral de
la persona.
1. Recuperación de las humanidades “a la Gadamer”.
Reconocer lo propio en lo extraño es el movimiento del espíritu, del aprendizaje, de
la vida. La vida es toda aprendizaje. No es otra cosa. Y no es aprender para ganar
dinero, ganarse la vida es accesorio desde el punto de vista humanista, que es “el
punto de vista por antonomasia”. El espíritu que sale de sí y reconoce no se
enajena sino que vuelve a sí enriquecido a través del lenguaje.
El espíritu de formación nos mantiene abiertos hacia lo otro, es capaz de elevarse
sobre los propios intereses, es capaz de llegar a puntos de vista generales, a
posibles puntos de vista de otros, es capaz de comprender lo que no se comparte.
La conciencia formada es general, opera en todas direcciones. La palabra
“formación” conviene más a las ciencias del espíritu que la palabra método, que